Algo en vos me empuja a volver a tratarte.
Has estado rebuscando en algo que ya había desechado.
¿Por qué creés que voy a dejarte escapar?... ¡con las cosas que me decís!.
Puede que me gustés... ¡estoy tan avergonzada!, me gustás...
Nadie que haya conocido, o con quién haya hablado, se parece a vos.
¿Y eso es bueno o malo? (dependiendo de mi humor).
¿Por qué creés que voy a dejarte escapar?... ¡con las cosas que me decís!.
Puede ser que me gustés... ¡estoy tan avergonzada!, me gustás...
Y los jueces, que pasan su vida ocultando sus errores, nos matan a vos y a mí; y la envidia los hace llorar.
Fuerzas de contención empujan sus gordas caras contra la mía.
Y vos y yo nos reímos, porque pensamos del mismo modo.
¿Por qué creés que voy a dejarte escapar?... ¡con las cosas que me decís!.
Puede que me gustés... ¡estoy tan avergonzada!, me gustás...
(No estás bien de la cabeza y yo tampoco... ¡y esa es la razón!).
Por eso me gustás... me gustás, me gustás... porque no estás bien de la cabeza y yo tampoco, y esa es la razón, por eso me gustás.
Me gustás, me gustás...
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