Siempre sentí ese temor...
No me sirve de nada. Tarde me doy cuenta de que es así.
La vida siempre me dió, me quitó, me quedó debiendo.
Tarde me doy cuenta de el valor de cada persona.
Pero nunca es demasiado tarde para empezar otra vez...
Y es que aprendí, que en las pequeñas cosas encuentro la felicidad.
Siempre pensé que lo inalcazable era mi sonrisa segura.
No es así... me dí cuenta que en un abrazo, una mirada, una caricia, un beso, un "te quiero", un "te amo"... encontré la felicidad absoluta.
Hoy nadie me importa si no me brinda esas pequeñas cosas.
Hoy decido YO con quién estar, a quién darle mi afecto.
Decido día a día a quién regalarle una sonrisa.
Hacer el esfuerzo gratificante de pasar por su lado y caminar con altura.
Con la frente en alto, con el orgullo de ser quién soy. Sin ser señalada, mucho menos juzgada. Dejando prejuicios en el camino.
Y es que hoy, elijo una vez más: ser feliz.
(Y para ser feliz, tuve que dejar muchas cosas en el camino. Solté manos y aprendí a caminar sola... no me arrepiento de nada. Cada momento lo viví y lo disfruté como si fuese el último. No quemé etapas. Tuve una infancia feliz, una adolescencia acompañada del aprendizaje y la ingenuidad. Y hoy soy una mujer que decide ser feliz una vez más. Gracias a mi familia que siempre está conmigo y me contiene. A mis amigos que a pesar que los veo poco, sé que están. Y a la persona que hoy en día amo con el alma y me tiene perdidamente enamorada: Pedro.
Gracias a todos ellos que me hacen feliz y decidieron caminar a la par mía... LOS AMO.)
Mar 29, 2009
Mar 1, 2009

Ya ves mis ojos han cambiado al mirar.
Mi alma está brillando porque me haces bien.
Ya ves, me enamoré de tí, ya me ves...
Ando colgada de una estrella fugáz.
Y cuando quiero y quieras, caeré a tus pies.
Porque... te amo.
Es mi destino.
Soy quién te espera todos los días.
Te amo, lo siente mi alma y es mi alimento tu dulce risa.
Te amo, es para siempre.
Es un milagro que Dios le dió a mi corazón, a mi corazón...
Ya ves, me enamoré de tí, me enamoré.
Más puro el aire se volvió.
De rojo se ha vestido el sol, para los dos.
Te amo. Es mi destino.
Soy quién te espera todos los días.
Te amo, lo siente mi alma y es mi alimento tu dulce risa.
Te amo, es para siempre.
Es un milagro que Dios le dió a mi corazón, a mi corazón...
Subscribe to:
Posts (Atom)



